Día 5.Negambo.
Quería haber ido al mercado de pescado que tiene la pinta de ser una pasada, un Mercabarna prehistórico que hoy en día sigue funcionando igual que hace cientos de años, pero como nos acostamos tarde y además cuesta bastante dormir en las cama-piedra del Hotel, decidí dejarlo para cuando volvamos del circuito y tenga más tiempo y tranquilidad. La idea era descansar un poco, que en estos días aún no lo hemos hecho como Dios manda, pero parece ser que Dios manda otras cosas, manda madrugar, ya lo dice el refrán, a quien madruga Dios le ayuda, así que Dios, el muy joío, nos ha enviado a la hermana de Rehana para llamarnos a eso de las 6 de la mañana, por si queríamos ir a la Iglesia, que había una misa especial en conmemoración de los ciento y pico años de no sé qué. Tiene cojones la cosa, cómo puede pensar que nos puede interesar asistir a la misa? Tengo cara de devoto? La cosa es que después de mandarla a tomar por culo muy educadamente, a la Iglesia, ya no hemos podido dormir. Si lo llego a saber me piro al mercado. Pero era ya tarde, así que me he quedado un rato en la habitación escribiéndoos y pasando fotos al Pc, además de luchar con los mosquitos que los muy putas se meten por todos lados, y sobre todo a esas horas de la mañana, que lo inundan todo.
Eran ya las 9, hora a la que tenía que recogernos Sashi, y no estaba ni él, cómo parece ser que es su costumbre, ni los demás. Así que hambrientos nos hemos acercado a la Iglesia a ver dónde estaban. La misa de los cojones aún estaba en marcha, llevaban allí más de 3 horas. Como Dios no los escuche es pa matarlos. Aquí los cristianos son muy fieles y para ir a la Iglesia, se visten con sus mejores galas, como debe ser. Sus mejores galas son vestidos de muñeca y/o princesita bastante horteras para ellas y camisas y pantalones ochenteros, de los que usaba el hijo de Bill Crosby, para ellos, galas en las que prevalece lo que he bautizado como la ley del brillo y el color : aquí, mientras más estridente sea el color y más brillo tenga la ropa, mucho mejor. Así uno se encuentra bastante raro vistiendo medio tirado y fresquito cuando entre no sé cuántos miles de personas, porque había un buen puñao allí rezando, no le brilla nada. Imaginaos la estampa de indios e indias embutiditos en su ropa de domingo, sudando la gota gorda con el solano de las 9 de la mañana, 30 grados mínimo, y sus resplandecientes prendas tornasoladas, color fuxia, verde pistacho, o marrón cacoso estampado. Cuando Chiquito de la Calzada muera creo que se reencarnará en uno de estos srilankeses para poder vestir, a sus anchas y sin ningún tipo de reparo estético, esas magníficas camisas. Por la gloria de mi madre que sí! Al parecer los ideales estéticos de los ceilandeses se quedaron anclados a principios de los 90, quizá por la guerra. La guerra es mala y atrasa a los países. Desde aquí pues lanzo un llamamiento a los gobernantes malos malosos del mundo entero para que no hagan guerras, por favor, las consecuencias son terribles, mirad sinó que pelos me lleva esta gente. El corte Nick de los Back Street Boys, que más de uno de mis buenos amigo y seguro seguidor del blog llevaba parece ser el último grito junto al pelao cuadrado rollo Jean Claude Van Dame. Me he visto inmerso en la peli Zohan, de Adam Sandler.
Finalmente, tras reencontrarnos nos hemos ido, primero al Banco de Ceilán de Negambo, ya que Rehana tenía que arreglar unos papeles y se ha llevado una buena sorpresa que ahora contaré y después a comprar unas cosas para los abuelos de Rehana, un rollo de tienda en tienda buscando aquí esto y allá lo otro que nos tenía ya un poco hasta el moño. Pero hay que entender a la mujer, pues quiere hacer todo lo que pueda para que sus padres estén bien mientras ella está en Suecia. Lo hemos llevado todo a casa de los tíos de Rehana, donde viven los abuelos, y hemos comido casero. Cangrejo con chili, del con curry, una fruta que parece y tiene textura de patata, pescado seco y por supuesto arroz. Estaba bueno pero el lugar era, como expliqué el otro día, sencillo y humilde, y las moscas que había en donde hemos comido pues no eran de lo más agradable. Lo que sucede es que aquí la gente está acostumbrada, a eso y a las hormigas, a andar descalzo por cualquier lado, esté sucio o haya piedras, etc… así que nada, a hacer de tripas corazón y lo que no mata engorda que se dice. Nada más faltaría hacerles un feo cuando te dan lo mejor que tienen y sobre todo cuando no paran de decirte las palabras más utilizadas por los srilankeses, el kande kande bonde bonde, es decir, el come come bebe bebe, que tanto me recuerda a la Trini. No tendrán mucho estas gentes pero en este país siempre se está comiendo. Siempre.
Respecto a la sorpresa de la niña, sólo decir que ha recogido lo que sus padres sembraron hace tiempo. Cuando las cosas les iban bien, tenían una joyería y una tienda de souvenirs, le pusieron, lo típico, algo de dinero en una cuenta, concretamente 5000 rupias, lo que hoy en día son 50 euros, pero que en aquel entonces debía ser bastante. Después de casi 25 años los intereses han hecho su trabajo y le han dado casi 120.000 rupias, lo que se traduce en nada más y nada menos que en casi 800 euracos! Medio viaje pagado! Es una mujer rica hoy! Así que nada, ha pagado lo que su madre ha comprado a sus abuelos y esta noche le toca pagar!
Luego, tras aguantar la charla y penas de la familia nos hemos ido a dar un rulo por el pueblo. No tiene mucho que ver, la verdad, mucho pequeño comercio, aquí se abre tiendas todo dios, muchas joyerías, mercadillos, y poco más. Se han tomado estas un batido con helado de esos que sólo mirar el color dan miedo. Ya veremos mañana como andan de pedorretas, pero decían que tenían que probarlo después de tantos años. Yo por si las moscas, que hay muchas por si no lo he dicho aún… no me arriesgo aún con esos mejunjes. Los últimos días lo daré todo. Nos hemos dado una buena caminata hasta el Hotel al que no queríamos llegar por lo poco acogedor que es, su puta madre, y hemos decidido darnos un bañito en la playa. Lo cierto es que tampoco es que se diga una playa bonita para bañarse. Ya escribí diciendo que aquí en Negambo hay mucha pobreza, gente humilde que vive de la pesca, y para ellos la playa no es un lugar de relax y ligoteo, ni mucho menos, es un espacio de trabajo y de sudor. Por ello, a primera vista, la playa está dejadilla, y es que no muy lejos se encuentran las cabañas de muchas de esas familias. Aún así nos hemos dado un chapuzón rápido. El fuerte oleaje y todo lo que arrastraba impedía disfrutar del agua. Nada parecido a las típicas playas paradisíacas de las postales. Ya llegarán, por supuesto.
A la noche, tras cenar un rotti, mezcla de noddles, verduritas y pollo, y una gran Lion, la cerveza nacional, nos hemos ido a un hotel como Dios manda de aquí al lado para tomar algo fresquito y agustito y ver el Holanda-Brasil. A ver si España le mete a Paraguay mañana!
Para mañana la idea es madrugar y empezar nuestra expedición hacia el norte de la isla. Según los planes, mañana noche estaremos ya en Anaduphura, una de las ciudades antiguas más importantes de Sri Lanka, desde allí escribiré.
Quería haber ido al mercado de pescado que tiene la pinta de ser una pasada, un Mercabarna prehistórico que hoy en día sigue funcionando igual que hace cientos de años, pero como nos acostamos tarde y además cuesta bastante dormir en las cama-piedra del Hotel, decidí dejarlo para cuando volvamos del circuito y tenga más tiempo y tranquilidad. La idea era descansar un poco, que en estos días aún no lo hemos hecho como Dios manda, pero parece ser que Dios manda otras cosas, manda madrugar, ya lo dice el refrán, a quien madruga Dios le ayuda, así que Dios, el muy joío, nos ha enviado a la hermana de Rehana para llamarnos a eso de las 6 de la mañana, por si queríamos ir a la Iglesia, que había una misa especial en conmemoración de los ciento y pico años de no sé qué. Tiene cojones la cosa, cómo puede pensar que nos puede interesar asistir a la misa? Tengo cara de devoto? La cosa es que después de mandarla a tomar por culo muy educadamente, a la Iglesia, ya no hemos podido dormir. Si lo llego a saber me piro al mercado. Pero era ya tarde, así que me he quedado un rato en la habitación escribiéndoos y pasando fotos al Pc, además de luchar con los mosquitos que los muy putas se meten por todos lados, y sobre todo a esas horas de la mañana, que lo inundan todo.
Eran ya las 9, hora a la que tenía que recogernos Sashi, y no estaba ni él, cómo parece ser que es su costumbre, ni los demás. Así que hambrientos nos hemos acercado a la Iglesia a ver dónde estaban. La misa de los cojones aún estaba en marcha, llevaban allí más de 3 horas. Como Dios no los escuche es pa matarlos. Aquí los cristianos son muy fieles y para ir a la Iglesia, se visten con sus mejores galas, como debe ser. Sus mejores galas son vestidos de muñeca y/o princesita bastante horteras para ellas y camisas y pantalones ochenteros, de los que usaba el hijo de Bill Crosby, para ellos, galas en las que prevalece lo que he bautizado como la ley del brillo y el color : aquí, mientras más estridente sea el color y más brillo tenga la ropa, mucho mejor. Así uno se encuentra bastante raro vistiendo medio tirado y fresquito cuando entre no sé cuántos miles de personas, porque había un buen puñao allí rezando, no le brilla nada. Imaginaos la estampa de indios e indias embutiditos en su ropa de domingo, sudando la gota gorda con el solano de las 9 de la mañana, 30 grados mínimo, y sus resplandecientes prendas tornasoladas, color fuxia, verde pistacho, o marrón cacoso estampado. Cuando Chiquito de la Calzada muera creo que se reencarnará en uno de estos srilankeses para poder vestir, a sus anchas y sin ningún tipo de reparo estético, esas magníficas camisas. Por la gloria de mi madre que sí! Al parecer los ideales estéticos de los ceilandeses se quedaron anclados a principios de los 90, quizá por la guerra. La guerra es mala y atrasa a los países. Desde aquí pues lanzo un llamamiento a los gobernantes malos malosos del mundo entero para que no hagan guerras, por favor, las consecuencias son terribles, mirad sinó que pelos me lleva esta gente. El corte Nick de los Back Street Boys, que más de uno de mis buenos amigo y seguro seguidor del blog llevaba parece ser el último grito junto al pelao cuadrado rollo Jean Claude Van Dame. Me he visto inmerso en la peli Zohan, de Adam Sandler.
Finalmente, tras reencontrarnos nos hemos ido, primero al Banco de Ceilán de Negambo, ya que Rehana tenía que arreglar unos papeles y se ha llevado una buena sorpresa que ahora contaré y después a comprar unas cosas para los abuelos de Rehana, un rollo de tienda en tienda buscando aquí esto y allá lo otro que nos tenía ya un poco hasta el moño. Pero hay que entender a la mujer, pues quiere hacer todo lo que pueda para que sus padres estén bien mientras ella está en Suecia. Lo hemos llevado todo a casa de los tíos de Rehana, donde viven los abuelos, y hemos comido casero. Cangrejo con chili, del con curry, una fruta que parece y tiene textura de patata, pescado seco y por supuesto arroz. Estaba bueno pero el lugar era, como expliqué el otro día, sencillo y humilde, y las moscas que había en donde hemos comido pues no eran de lo más agradable. Lo que sucede es que aquí la gente está acostumbrada, a eso y a las hormigas, a andar descalzo por cualquier lado, esté sucio o haya piedras, etc… así que nada, a hacer de tripas corazón y lo que no mata engorda que se dice. Nada más faltaría hacerles un feo cuando te dan lo mejor que tienen y sobre todo cuando no paran de decirte las palabras más utilizadas por los srilankeses, el kande kande bonde bonde, es decir, el come come bebe bebe, que tanto me recuerda a la Trini. No tendrán mucho estas gentes pero en este país siempre se está comiendo. Siempre.
Respecto a la sorpresa de la niña, sólo decir que ha recogido lo que sus padres sembraron hace tiempo. Cuando las cosas les iban bien, tenían una joyería y una tienda de souvenirs, le pusieron, lo típico, algo de dinero en una cuenta, concretamente 5000 rupias, lo que hoy en día son 50 euros, pero que en aquel entonces debía ser bastante. Después de casi 25 años los intereses han hecho su trabajo y le han dado casi 120.000 rupias, lo que se traduce en nada más y nada menos que en casi 800 euracos! Medio viaje pagado! Es una mujer rica hoy! Así que nada, ha pagado lo que su madre ha comprado a sus abuelos y esta noche le toca pagar!
Luego, tras aguantar la charla y penas de la familia nos hemos ido a dar un rulo por el pueblo. No tiene mucho que ver, la verdad, mucho pequeño comercio, aquí se abre tiendas todo dios, muchas joyerías, mercadillos, y poco más. Se han tomado estas un batido con helado de esos que sólo mirar el color dan miedo. Ya veremos mañana como andan de pedorretas, pero decían que tenían que probarlo después de tantos años. Yo por si las moscas, que hay muchas por si no lo he dicho aún… no me arriesgo aún con esos mejunjes. Los últimos días lo daré todo. Nos hemos dado una buena caminata hasta el Hotel al que no queríamos llegar por lo poco acogedor que es, su puta madre, y hemos decidido darnos un bañito en la playa. Lo cierto es que tampoco es que se diga una playa bonita para bañarse. Ya escribí diciendo que aquí en Negambo hay mucha pobreza, gente humilde que vive de la pesca, y para ellos la playa no es un lugar de relax y ligoteo, ni mucho menos, es un espacio de trabajo y de sudor. Por ello, a primera vista, la playa está dejadilla, y es que no muy lejos se encuentran las cabañas de muchas de esas familias. Aún así nos hemos dado un chapuzón rápido. El fuerte oleaje y todo lo que arrastraba impedía disfrutar del agua. Nada parecido a las típicas playas paradisíacas de las postales. Ya llegarán, por supuesto.
A la noche, tras cenar un rotti, mezcla de noddles, verduritas y pollo, y una gran Lion, la cerveza nacional, nos hemos ido a un hotel como Dios manda de aquí al lado para tomar algo fresquito y agustito y ver el Holanda-Brasil. A ver si España le mete a Paraguay mañana!
Para mañana la idea es madrugar y empezar nuestra expedición hacia el norte de la isla. Según los planes, mañana noche estaremos ya en Anaduphura, una de las ciudades antiguas más importantes de Sri Lanka, desde allí escribiré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario