Día 6. Negambo-Anuradapura.
Hemos madrugado con la intención de salir temprano ya, al fin, de ruta hacia el norte, hacia Anuradaphura, una de las ciudades antiguas más importantes de Sri Lanka. Ya toca, la verdad, porque llevamos tres días aquí y hemos hecho bien poquito a parte de familiear aquí y allá. Como era de esperar Shashi ha llegado a su hora, a la srilankan time, es decir, tarde! Para más inri en el Hotel que de Silver Sand ya no tiene nada, pues robsa mierda por todos lados y las almohadas parecen de cemento, no se aclaraban si habíamos pagado o no y teníamos que esperar a que viniera el jefe que estaba rezando en la iglesia. Vaya huevos! No habíamos pagado y como no venía nos hemos largado sin pagar. Supongo que cuando volvamos nos pasaremos a abonar… o no, no lo sé, que decida esta gente que pa eso son los que dan la cara.
Finalente hemos salido sobre las 7 y media, tras cargar todo en la Van, hinchar las ruedas y cargar el depósito. La carretera hacia el norte es bastante buena y aunque hay tráfico no se asemeja ni por asomo a lo que se sufre cerca de la capital. Estamos bordeando la costa oeste de la isla hacia el norte y en unas 4 o 5 horas estaremos ya en el destino. Sólo a 15 Km de Negambo el paisaje cambia bastante. Aunque sigue habiendo un continuo de casitas, casi todas tiendecillas, al lado de la carretera las diferentes tonalidades de verde lo inundan todo: palmerales de coco, campos de arroz, árboles frutales de todo tipo como bananos, tamarindos o mangos, etc… Es increíble ver casitas sencillas de una planta en medio de ese verdor. Algunas de ellas acogen a los trabajadores-cuidadores de las plantaciones que normalmente pertenecen a gente con pasta, dígase ministros, obispos o personajes de esa calaña. Cruzamos algunos pantanos llenos de lotos y algunos ríos donde el agua, aquí sí, es clara y limpia. Estamos adentrándonos en la auténtica Sri Lanka, natural y salvaje. Mola mazo. De tanto en tanto nos cruzamos con algún templo. Hemos parado en uno, que al parecer es de obligatorio stop, para todos los viajeros ya que la figura de un caballo es la principal protagonista además de un dios hindú de estos bigotudos. Se reza, se hace una plegaria, y se lanza un coco contra el suelo a modo de ofrenda y se supone que uno tiene buen y seguro viaje. Que así sea.
Avanzando hacia el norte la carretera discurre cerca de la vía del tren, entre palmerales infinitos a un lado y la costa al otro, donde, de tanto en tanto aparecen criaderos de gambas, una especie de piscinas excavadas en la tierra y llenadas de agua salada por métodos tradicionales desde la antigüedad y algunas, las más modernas, por bombas de agua actualmente. De tanto en tanto hay que esquivar las vacas que pacen tranquilamente por los alrededores y cruzan la carretera a sus anchas. Debe ser una zona hindú pues para ellos, como todo el mundo sabe es un animal sagrado y hace lo que le da la gana cuando quiere, como cruzarse a los coches, por ejemplo.
Al llegar a Puttalam la carretera tuerce hacia la derecha y se adentra en el territorio, dejando a la izquierda la costa y el paisaje se hace más denso. Las palmeras se funden con bananeros, árboles frutales inmensos, maleza variada, campos de arroz infinitos y estanques llenos de flores de loto blancas, rosadas y amarillas. Es un auténtico espectáculo. Garzas de todo tipo, búfalos, y algún que otro pavo real aquí y allá inundan este idílico paisaje. El calor aprieta de lo lindo. Es cierto que a medida que avanzamos la humedad es menor pero la temperatura aprieta de lo lindo. En la Van el aire se hace impresdindible. Aún así sudamos de lo lindo. Nos cocemos. El chup chup del culete es una sensación ya familiar que deja de llamar la atención. Las camacheras, vamos, yo creo que aquí las camisetas ya las llevan de fábrica. Nada de eso nos preocupa ya. En este país no importa. Sólo hay que disfrutar del paisaje y ver lo bueno que tiene todo, lo malo hay que obviarlo lo mejor posible.
Finalmente sobre las 2 de la tarde hemos llegado a Anudaraphura. El hotelillo que teníamos más o menos apalabrado no nos ha motivado demasiado. No había ventanas en el lavabo y alguien podía colarse por ahí mientras no estábamos, la cisterna no funcionaba bien y sobre todo nos pedían 2500 rupias, casi 17 euros, por noche. Así que hemos recurrido a la Biblia Lonely y al final, por el mismo precio nos hemos ido al Hotel Milano. En comparación el Hotel Milano es una delicia por el simple hecho de no oler mal, de oler a limpio. Es sencillo también, pero bien cuidado y limpio. No sé que les cuesta a esta gente limpiar un poco, la gran mayoría son sucios de cojones. Las habitaciones tienen ventilador y aire acondicionado, un lavabo con ducha correcto. Lo justo para sobrevivir. Así que tras cargar y descargar las cosas por segunda vez en menos de media hora nos hemos ido a papear, por supuesto a un restaurante de carretera de estos tradicionales que tanto me gustan. Aún así no estaba tan bueno como los que probamos en Negambo. A las 3, Shashi, que es un máquina del trato en el tú a tú, a recurrido a uno de sus muchos contactos, un amigo con unos pelos en las orejas que flipas pero que se sabe de pé a pá la historia antigua de la ciudad, para que nos hiciera un impagable recorrido histórico por la milenaria Phura. Ha estado genial. Hemos visitado las dagobas más antiguas y altas de Sri Lanka, es decir, templos dedicados a Buda donde se reza y medita, hemos estado viendo el árbol sagrado del budismo que fue traído a la isla desde India hace mucho, es una especie de ficus gigante, hemos sido bendecidos por monjes, que nos han deseado suerte, hemos hecho ofrendas en forma de flores y velas de aceite. Nos ha explicado cosas muy curiosas sobre el Budismo, sobre el significado las diferentes posiciones de la figura de Buda (bendiciendo, enseñando, estirado, o muerto), sobre algunos de sus símbolos (muchos ya los sabíamos) como las orejas grandes, los rizos en forma de espiral, nos ha explicado sobre la filosofía del Budismo, una lucha constante contra el pecado y el deseo, sobre la consecución del Nirvana, en estado absoluto de no deseo, del porqué del color naranja del hábito de los monjes ( significa el buen control de los sentidos), sobre el porqué de los colores de la multicromática bandera budista, ojo que no es la Gay, el porqué de las ofrendas, de la convivencia pacífica del budismo con el hinduismo, pues hay templos digamos que compartidos, etc etc etc.
Me ha sorprendido bastante el que fuéramos prácticamente los únicos turistas, viajeros prefiero decir cuando me refiero a nosotros, visitando la zona. Había una procesión budista y muchísimos pelegrinos de todo Sri Lanka e incluso de Nepal (hábito rojo) y Birmania, pero viajeros, muy pocos. Será por la época, que no es la turística por excelencia sobre todo por las altas temperaturas, será por la zona, limítrofe con la antigua frontera de los Tigres Tamiles, será porque los guiris prefieran las playas del sur, éramos, afortunadamente de los pocos extranjeros en el lugar. Mejor, ha sido más auténtico todo. Hemos aprendido y hemos disfrutado además de tener una experiencia religiosa, cantos que transmitían paz, y sensorial, andar libremente descalzo oliendo a incienso y flores, extraordinaria. Impagable la tarde de hoy.
Al llegar al Hotel nos hemos dado una merecidísima ducha y fresquitos como manda la ley nos hemos ido a cenar mientras veíamos como Alemania le atizaba 4 chicharros a Argentina, que la chupen ahora!!! La cena bien consistente para recuperar fuerzas, por supuesto de arroz, pescado dulce del lago que hay en la zona, y diferentes verduritas al curry ha estado ha sido como siempre reparadora. España juega a las 12 hora srilankesa, pero mañana madrugamos para viajar a Jaffna y nos espera una larga jornada de carreteras. Ahora son las 10 y estamos ya fritos. Me pondré la alarma para poder ver el partido. No me lo puedo perder, a ver si seguimos adelante.
Hemos madrugado con la intención de salir temprano ya, al fin, de ruta hacia el norte, hacia Anuradaphura, una de las ciudades antiguas más importantes de Sri Lanka. Ya toca, la verdad, porque llevamos tres días aquí y hemos hecho bien poquito a parte de familiear aquí y allá. Como era de esperar Shashi ha llegado a su hora, a la srilankan time, es decir, tarde! Para más inri en el Hotel que de Silver Sand ya no tiene nada, pues robsa mierda por todos lados y las almohadas parecen de cemento, no se aclaraban si habíamos pagado o no y teníamos que esperar a que viniera el jefe que estaba rezando en la iglesia. Vaya huevos! No habíamos pagado y como no venía nos hemos largado sin pagar. Supongo que cuando volvamos nos pasaremos a abonar… o no, no lo sé, que decida esta gente que pa eso son los que dan la cara.
Finalente hemos salido sobre las 7 y media, tras cargar todo en la Van, hinchar las ruedas y cargar el depósito. La carretera hacia el norte es bastante buena y aunque hay tráfico no se asemeja ni por asomo a lo que se sufre cerca de la capital. Estamos bordeando la costa oeste de la isla hacia el norte y en unas 4 o 5 horas estaremos ya en el destino. Sólo a 15 Km de Negambo el paisaje cambia bastante. Aunque sigue habiendo un continuo de casitas, casi todas tiendecillas, al lado de la carretera las diferentes tonalidades de verde lo inundan todo: palmerales de coco, campos de arroz, árboles frutales de todo tipo como bananos, tamarindos o mangos, etc… Es increíble ver casitas sencillas de una planta en medio de ese verdor. Algunas de ellas acogen a los trabajadores-cuidadores de las plantaciones que normalmente pertenecen a gente con pasta, dígase ministros, obispos o personajes de esa calaña. Cruzamos algunos pantanos llenos de lotos y algunos ríos donde el agua, aquí sí, es clara y limpia. Estamos adentrándonos en la auténtica Sri Lanka, natural y salvaje. Mola mazo. De tanto en tanto nos cruzamos con algún templo. Hemos parado en uno, que al parecer es de obligatorio stop, para todos los viajeros ya que la figura de un caballo es la principal protagonista además de un dios hindú de estos bigotudos. Se reza, se hace una plegaria, y se lanza un coco contra el suelo a modo de ofrenda y se supone que uno tiene buen y seguro viaje. Que así sea.
Avanzando hacia el norte la carretera discurre cerca de la vía del tren, entre palmerales infinitos a un lado y la costa al otro, donde, de tanto en tanto aparecen criaderos de gambas, una especie de piscinas excavadas en la tierra y llenadas de agua salada por métodos tradicionales desde la antigüedad y algunas, las más modernas, por bombas de agua actualmente. De tanto en tanto hay que esquivar las vacas que pacen tranquilamente por los alrededores y cruzan la carretera a sus anchas. Debe ser una zona hindú pues para ellos, como todo el mundo sabe es un animal sagrado y hace lo que le da la gana cuando quiere, como cruzarse a los coches, por ejemplo.
Al llegar a Puttalam la carretera tuerce hacia la derecha y se adentra en el territorio, dejando a la izquierda la costa y el paisaje se hace más denso. Las palmeras se funden con bananeros, árboles frutales inmensos, maleza variada, campos de arroz infinitos y estanques llenos de flores de loto blancas, rosadas y amarillas. Es un auténtico espectáculo. Garzas de todo tipo, búfalos, y algún que otro pavo real aquí y allá inundan este idílico paisaje. El calor aprieta de lo lindo. Es cierto que a medida que avanzamos la humedad es menor pero la temperatura aprieta de lo lindo. En la Van el aire se hace impresdindible. Aún así sudamos de lo lindo. Nos cocemos. El chup chup del culete es una sensación ya familiar que deja de llamar la atención. Las camacheras, vamos, yo creo que aquí las camisetas ya las llevan de fábrica. Nada de eso nos preocupa ya. En este país no importa. Sólo hay que disfrutar del paisaje y ver lo bueno que tiene todo, lo malo hay que obviarlo lo mejor posible.
Finalmente sobre las 2 de la tarde hemos llegado a Anudaraphura. El hotelillo que teníamos más o menos apalabrado no nos ha motivado demasiado. No había ventanas en el lavabo y alguien podía colarse por ahí mientras no estábamos, la cisterna no funcionaba bien y sobre todo nos pedían 2500 rupias, casi 17 euros, por noche. Así que hemos recurrido a la Biblia Lonely y al final, por el mismo precio nos hemos ido al Hotel Milano. En comparación el Hotel Milano es una delicia por el simple hecho de no oler mal, de oler a limpio. Es sencillo también, pero bien cuidado y limpio. No sé que les cuesta a esta gente limpiar un poco, la gran mayoría son sucios de cojones. Las habitaciones tienen ventilador y aire acondicionado, un lavabo con ducha correcto. Lo justo para sobrevivir. Así que tras cargar y descargar las cosas por segunda vez en menos de media hora nos hemos ido a papear, por supuesto a un restaurante de carretera de estos tradicionales que tanto me gustan. Aún así no estaba tan bueno como los que probamos en Negambo. A las 3, Shashi, que es un máquina del trato en el tú a tú, a recurrido a uno de sus muchos contactos, un amigo con unos pelos en las orejas que flipas pero que se sabe de pé a pá la historia antigua de la ciudad, para que nos hiciera un impagable recorrido histórico por la milenaria Phura. Ha estado genial. Hemos visitado las dagobas más antiguas y altas de Sri Lanka, es decir, templos dedicados a Buda donde se reza y medita, hemos estado viendo el árbol sagrado del budismo que fue traído a la isla desde India hace mucho, es una especie de ficus gigante, hemos sido bendecidos por monjes, que nos han deseado suerte, hemos hecho ofrendas en forma de flores y velas de aceite. Nos ha explicado cosas muy curiosas sobre el Budismo, sobre el significado las diferentes posiciones de la figura de Buda (bendiciendo, enseñando, estirado, o muerto), sobre algunos de sus símbolos (muchos ya los sabíamos) como las orejas grandes, los rizos en forma de espiral, nos ha explicado sobre la filosofía del Budismo, una lucha constante contra el pecado y el deseo, sobre la consecución del Nirvana, en estado absoluto de no deseo, del porqué del color naranja del hábito de los monjes ( significa el buen control de los sentidos), sobre el porqué de los colores de la multicromática bandera budista, ojo que no es la Gay, el porqué de las ofrendas, de la convivencia pacífica del budismo con el hinduismo, pues hay templos digamos que compartidos, etc etc etc.
Me ha sorprendido bastante el que fuéramos prácticamente los únicos turistas, viajeros prefiero decir cuando me refiero a nosotros, visitando la zona. Había una procesión budista y muchísimos pelegrinos de todo Sri Lanka e incluso de Nepal (hábito rojo) y Birmania, pero viajeros, muy pocos. Será por la época, que no es la turística por excelencia sobre todo por las altas temperaturas, será por la zona, limítrofe con la antigua frontera de los Tigres Tamiles, será porque los guiris prefieran las playas del sur, éramos, afortunadamente de los pocos extranjeros en el lugar. Mejor, ha sido más auténtico todo. Hemos aprendido y hemos disfrutado además de tener una experiencia religiosa, cantos que transmitían paz, y sensorial, andar libremente descalzo oliendo a incienso y flores, extraordinaria. Impagable la tarde de hoy.
Al llegar al Hotel nos hemos dado una merecidísima ducha y fresquitos como manda la ley nos hemos ido a cenar mientras veíamos como Alemania le atizaba 4 chicharros a Argentina, que la chupen ahora!!! La cena bien consistente para recuperar fuerzas, por supuesto de arroz, pescado dulce del lago que hay en la zona, y diferentes verduritas al curry ha estado ha sido como siempre reparadora. España juega a las 12 hora srilankesa, pero mañana madrugamos para viajar a Jaffna y nos espera una larga jornada de carreteras. Ahora son las 10 y estamos ya fritos. Me pondré la alarma para poder ver el partido. No me lo puedo perder, a ver si seguimos adelante.
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